De la CK a la MK. Una crónica gamberra

[Publicada a L’Informador de Martorell l’11 de juny de 2004. Escrita a quatre mans entre Andreu González Castro i Iván Sánchez Moreno]

 

La cita pujolsiana que se señala en el recuadro adjunto cuenta solamente lo que se vio. Aquello que sólo pueden ver dos pares de ojos impertinentes es cuanto pueden leer a continuación, escrito con los pies a cuatro manos por dos culos inquietos de Martorell –uno más peludo que el otro–. Tanta expectación levanta Pujols hoy día que la mínima atención que se le dispensa en la prensa escrita remueve conciencias que hasta ahora yacían hibernadas. ¿Para qué tanto revuelo con el ínclito Francesc Pujols? De momento, varias entidades se meten mutuamente los dedos en los ojos para reeditar sus obras completas y, además, para presentar una inminente escuela de verano sobre el filósofo de la Torre de les Hores. Y al final, ¿qué queda de tanto ruido?: ¿pompa o pamema? Hete aquí algunas claves.

 

Un cielo del mismo azul que envuelve los picos de Montserrat en la portada de Geografia espiritual de Catalunya era el que enmarcaba la presentación de dicho libro en el jardín de la Torre de les Hores (c/ Mur, 63). Tras una mesa que sirvió de receptáculo para un puñado de libros y un boli sin capuchón, se sentaban Jordi Busquets, Joaquim Auladell y Artur Bladé i Font; enfrente, más de 70 personas entre curiosos y melancófilos que aparentemente venían de casa con la barretina desenroscada. Entre éstos, representantes de las autoridades municipales (la alcaldesa Dora Ramon y los regidores Esmeralda Rodríguez y Joan Jorba) y algún plumilla en primera fila. También Francesc de Castro, esta vez ataviado con una camiseta de Martorell Viu en vez de su uniforme de negro riguroso de vendedor ambulante de sandías a que nos tiene acostumbrado en ocasiones de postín. Pero ¿quién es quién en el primer tripartito mentado? ¿Tuvo acaso su origen en las borrascosas Azores?

 

Jordi Busquets es miembro de la Associació Francesc Pujols de Barcelona, que vino en calidad de orador de apertura y conclusión, y que actuó de apuntador oral del sr. Auladell. Éste se encargó de la segunda mitad del sarao, a medio camino entre el alunizaje de Neil Armstrong y el hundimiento del Titanic y más perdido que el globo de Willie Fog. En cuanto al último de los tres, sobran las presentaciones. Hijo del reconocido Artur Bladé i Desumvila (autor de Francesc Pujols per ell mateix, ed. Pòrtic), aseguró no tener nada preparado para la ocasión y de repente sacó un fajo de folios que era (¡oh, sorpresa!) una conferencia de 40 minutos de reloj.

 

“Moltes gràcies a tots vosaltres per la vostra presència. Per començar, [vull] manifestar el meu profund agraïment a les institucions…” Sonó un tanto a puyazo, como las palabras preliminares de Cruyff en el homenaje que FC Barcelona le acabó tributando a regañadientes. Con estas palabras abría fuego dialéctico el hijo de Bladé i Desumvila mientras la figura de cartón con la efigie de Pujols se mecía muy expresivamente por el viento. Es un Francesc Pujols sportman, excursionista, vestido de blanco de pies a cabeza y con un inconsecuente cigarrillo en la mano derecha. “Francesc Pujols no s’aguanta”, observó el compañero sentado a la diestra, al tiempo que Bladé i Font argüía con calculada humildad “l’important deure que tinc amb l’obra de mon pare”, reivindicándolo como el buen conferenciante que era. En su caso no es verdad que de casta le venga al galgo, pues proviene del ámbito de la ciencia y se confesó lejos de ser un lletraferit. Bladé habló de la génesis de Geografia espiritual de Catalunya (ed. Llibres de l’Índex), que guarda una estrecha relación con la amistad surgida entre su familia y el “Sr. Pujols”, denominación de cierto regusto feudal para un conferenciante para quien no hay confianzudos “don Paco” que valgan.

 

Aunque conserva el recuerdo permanente que le dejó el señor Pujols cuando Bladé i Font contaba tan sólo con 7-8 años, apuntó cómo se originó el tándem entre él y su padre. Ya conocía éste la obra de Pujols mucho antes de contactar con él; concretamente sería durante el servicio militar en el año ‘29 cuando Bladé padre leyó El llibre que conté totes les poesies…, Concepte general de la ciència catalana y Història de l’Hegemonia Catalana, atraído por el interés que le suscitó un amigo, quien le recomendó un autor que tenía la teoría de que los literatos que escribían en el s. XIX en castellano acababan muriéndose tísicos. He aquí la razón por la que los abajo firmantes redactamos el presente en castellano: porque ambos somos, sobre todo en potencia, unos poetas jijinas y de pecho flaco que aspiramos a una muerte horrorosa a temprana edad para avivar el morbo de las gentes y ser leídos con unción cuanto idolatrados. Tengan en cuenta que también al maestro Pujols le segó la vida una tuberculosis… quizá porque los últimos artículos que publicó en “Gran Vía” (algo así como un remedo de la revista “Destino”) fueron escritos ¡en castellano! Estos últimos artículos son, de creer al disertante, interesantes “aunque escritos en castellano” (sic).

 

Pero volvamos al jardín. Allí, equidistante de la incómoda silueta del homenajeado y un botijo cubierto de primaveral verdín, Bladé i Font comentó que su padre conocería a Pujols en persona en 1938 en el Palau de la Generalitat. Le chocó que éste vistiera con tanta elegancia en esos fatídicos momentos (“de vint-i-un botons”): el mero hecho de llevar botones era un reclamo para ser asaltado en la calle… Delegado por la Generalitat como cicerone de los intelectuales que pedían asilo en hospitales republicanos, Bladé i Desumvila se vería de nuevo con Pujols cuando éste se refugió una temporada en Montserrat. El encuentro posterior sería por desgracia en el exilio, al año siguiente, después de pasar seis meses a cuenta de Pau Casals –cuyas siglas coinciden con las del Partido Comunista, qué ironía–. De las profundas conversaciones que tuvieron en Montpellier surgió el material suficiente como para llenar una enojosa maleta que Bladé padre llevó a su exilio mexicano repleta de papeles sobre Francesc Pujols y de la cual saldría Geografia espiritual, con el que ganaría el Primer Premi dels Jocs Florals a l’Exili en La Habana en 1943 y que un año más tarde Bartomeu Costa i Amic publicaría como la segunda de las obras impresas de Edicions de la Biblioteca de Catalunya. De esa misma maleta o chistera de mago acabó surgiendo, ya fallecido nuestro conciudadano, el fundamental Francesc Pujols per ell mateix, de 1967.

 

Reeditado ahora por Llibres de l’Índex, Geografia espiritual incluye un prólogo de Bladé i Font que sustituye el primigenio, escrito por su padre y que ocupaba más de un tercio del total. Tampoco consta el extenso currículum de Pujols que se añadía en la primera edición. No obstante, queda claro que a los intelectuales catalanes les sobraba tiempo tanto en casa como en el exilio y aprovechaban el rato para no aburrirse montando cursillo y tertulias. Entre estas ocasiones recopilaría el autor varios artículos de diversos temas bajo la perspectiva filosófico-moral del maestro Pujols, más incisivo en los aspectos políticos ante el desolado escenario catalán. Que una obra como ésta vea hoy de nuevo la luz es casi obligado por lo que dice el propio Bladé i Font: “Avui falten idees sobre una concepció de ser catalans” (algo que se constata en la desorientación política hodierna). Aunque, como bien dejó dicho Pujols (y escrito Bladé), “hi ha punts febles en la nostra història, represes de desori i esclats manicomiables”, para añadir más adelante: “[tinc] més fe i confiança en Catalunya que en els fills de la nostra terra agafats un per un”. Queda aquí una opinión compartida por todos/as pero mantenida por pocos/as, porque “l’ànima que ens aguanta nacionalment és més aguantada, més ferma i més segura que l’ànima individual que aguanta a cada català”. En contra de la anarquía individualista, lo que sorprende del maestro no es que apele a la conciencia de toda una comunidad en lugar de que cada cual barra pro domo sua, sino que defienda la idea de “un alma colectiva”. Porque, siendo tan pragmático como cualquier hijo de vecino catalán y con los pies tan en el suelo, ¿para qué carajo sirve el alma hoy en día, si ya ni el diablo existe?

 

Vestido con una pacata chaqueta de pana socialista (exilio wear), Bladé i Font justificó que el estilo pujolsiano fuera en este caso “menos orgánico” de lo habitual, puesto que el pensamiento de Francesc Pujols había sido tamizado por el filtro pedagógico del redactor, Bladé i Desumvila. Principalmente, éste se limitó a esparcir puntos y comas allá donde conviniera, así como a utilizar una forma pluralizada. A Pujols, no obstante, le disgustaba el academicismo formal y prefería un estilo más gótico –que, como todo el mundo sabe, es un adjetivo que deriva de la gota, patología que produce mucha fatiga–. Insistiría Bladé i Font en que la lectura de Geografia espiritual, así como también de cualquier otro título de Pujols y sobre él, “és molt difícil, per a la gent normal, de ser entenedor”. Y tanto remarcaría esta condición que no era difícil amedrentar al menos avezado; o sea, a la inmensa mayoría. Con publicidades como ésta, tan contraproducentes, Pujols parece un autor sólo apto para personas que deseen dedicarle un rato espeso. Y, como para corroborar esta afirmación, saltó un corcó ancestral desde el ajado ejemplar que blandía Bladé i Font en sus manos. ¡Cómo ansiaba el simpático animalejo un poco de aire fresco!

 

Tanto cierran en banda el pensamiento pujolsiano, que aún se tornó más angustiante la amenaza del ponente cuando dictaminó que menospreciar a Francesc Pujols rebajándolo a mero humorista o diletante con ínfulas de sabio es como despreciar también a Ramón Llull, a Rovira i Virgili o a Carles Riba. Con todo, quienes esto suscriben se cuidarían mucho de comparar al gran poeta de Les elegies de Bierville con el escribano de ripios que Pujols pretendía ser en sus inicios literarios. Aparte, resulta enfadoso este “quien está contra tal está contra cual”, que recuerda las maneras de un expresidente de la Generalitat que a menudo confundía su persona con su país.

 

Luego fue el turno de Joaquim Auladell, profesor de la Universitat de Barcelona e impulsor en la sombra de Llibres de l’Índex. De verbo atropellado y discurso disperso, asombroso colector de muletillas (“Eh… Ah… Mh… I tot això”), Auladell se referiría a la Vila como “una Meca de les cultures”, arrancando la carcajada del respetable por lo poco de Ceca que le queda al barrio. Las divagaciones del profesor eran tan profundas como la que se muestra a continuación: “Jo vaig passar per aquí fa 45 anys i, com haig de ser breu, ho deixaré aquí”. O esta otra perla: “Qui m’ho hauria de dir que jo estaria aquí”. Genio y figura. “Vés al gra”, le sugería el compañero Busquets desde la mesa, “però el gra és entre la palla” (a esto se le llama “intelectonanismo” en círculos íntimos). Su empacho de inconexiones concluía con el mismo obstáculo cruel para los iletrados: “La gent normal no sap qui és Francesc Pujols”. Uf, menos mal: entonces nos ahorraremos leerlo.

 

Por fin llegó a donde quería llegar: a la presentación de una escuela de verano dedicada a estudios pujolsianos que englobará diversos actos culturales (teatro, recitales poéticos), teórico-prácticos (como una comunicación que se prevé de lo más sosa sobre la memoria pujolsiana en Martorell) y gastronómicos. No en vano, el Sr. Auladell disertó sobre la calidad de las patatas alrededor de tres minutos, para que vean lo que da de sí este emocionante tema. Y, sí, como bien presuponía, entre las filas de oyentes también había quien tomaba apuntes perniciosillos. “Haig d’anar amb compte, perquè els periodistes em poden picar la cresta”: no se equivocaba.

La figura acartonada de Pujols, mientras tanto, se iba torciendo más y más pero sin terminar de caerse del todo. “¡Pujols, resiste!”, bramó el vecino a la diestra mientras deglutía numerosos canapés de un delicioso “piscolapis” (Francesc de Castro dixit). Pues eso.



Quant a gonzalezcastro

Andreu González Castro ha publicat quatre llibres de poesia en castellà (Retablo de Nueva York, Obra Nueva precedido de Currículum vítae i Maniobras diversivas) i un altre en català (Epigrames del Mas d'en Gall). També ha publicat el llibre de contes Safata d'entrada i ha coordinat en col·laboració amb Iván Sánchez Moreno La palabra justa. Homenaje a José Carol. Juntament amb Armando Luigi Castañeda ha escrit 100 motius per ser del Barça (i no ser del Madrid), publicat a Cossetània. Ja en solitari, és autor de 100 moments estel·lars del Barça (Cossetània, 2011). El seu debut novel·lístic ha sigut Bon cop de falç! (Columna, 2011), una obra escrita en col·laboració amb Ramon Gasch. El llibre va rebre el premi Nèstor Luján de Novel·la Històrica 2011. Publica de manera regular a la revista de cultura i pensament El Ciervo i al setmanari L'Informador de Martorell.
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