Esta antología es una excelente manera de acercarse o volver al reciente Premio Cervantes. El prólogo que lo abre, obra de Tomás Sánchez Santiago, es esclarecedor por cuanto da cuenta de cómo Gamoneda entiende la poesía como revelación y, por tanto, como texto separado de la literatura. Pero también es discutible al ir más allá que el poeta al afirmar la compacidad de la voz poética en toda la obra, pese a versos como: “Lo escribí yo con estas mismas manos / pero no lo escribí con la misma conciencia” (p. 63). Suponer versos seminales a quien empieza a escribir con 16 años parece una interpretación brillante pero abusiva, amén de descartada a la luz de los versos citados.
Podrá el lector comprobar cómo en Descripción de la mentira, uno de los libros antologados, se produce una importante inflexión en la poesía de Gamoneda: irrumpen el versículo y la voz oracular, que en el Libro del frío da sus mejores frutos. Aquí la brecha entre concepciones poéticas es insalvable: aquellos a quienes conmovió el Blues castellano no suelen sentir afinidad con la segunda época. Imprescindible.