Rafael Reig ya cosechó abundantes epítetos encomiásticos con Sangre a borbotones y a buen seguro repetirá elogios con esta Guapa de cara. Pongamos manos a la obra: honda y ligera, densa y divertida.
El fantasma de la escritora infantil Lola Eguíbar investiga su “cobarde asesinato” junto a Benito Viruta, protagonista de sus libros. En un Madrid irreal lleno de canales, capital de una España que es parte de los EE. UU. desde el 23 F, Guapa de cara es también la crónica de una “generación oblicua”, carente de “protagonismo histórico colectivo”, en palabras del autor. La muerte de Kennedy y la de Enrique Urquijo, cantante de Los Secretos, son los mojones que acotan la vida de Lola Eguíbar y el territorio de un fracaso generacional.
En cuanto al estilo, cabe decir que gusta de la parodia, pues incrusta citas de Lorca, Neruda o JRJ –entre otros–, y que la novela abunda en fragmentos juguetones y brillantes.
Dos apreciaciones: en la p. 119 se leen concordancias ad sensum con “mayoría”, y una clepsidra es un reloj de agua y no de arena (p. 193). Un epíteto final: hermosa.