Escritos en el arco que se extiende desde 1932 a 1961, estos cuentos narran hechos en apariencia menores que a menudo rompen con aquello tan trillado de planteamiento, nudo y desenlace, que tienen ese aire de fragmento de realiad a lo Carver.
Los temas más recurrentes son la pregunta sobre la identidad norteamericana, las fricciones y afinidades entre personas de diferentes nacionalidades o etnias, los deseos ocultos (relaciones amorosas entre gente casada, homosexualidad masculina y femenina), las guerras –la de Secesión, los Bóers, la Gran Guerra y las retaguardias– y las historias de médicos (profesión de WCW). La reflexión sobre lo esencial estadounidense es clarividente en “La Venus”: se avanza al análisis que Baricco hace en Los bárbaros por cuanto liga el culto a la espectacularidad a la alienación (“Norteamérica es un lugar patético donde siempre debe pasar algo asombroso por miedo a despertarnos”). De los cuentos de tema médico resultan sobrecogedores “Una cara pétrea” y “Danza pseudomacabra”.
En lo estilístico, WCW utiliza frases cortas y adjetivación escasa. Quizás por ello los Beat lo reclamaron como un precedente. Cabe decir que, de tan legibles, estos Cuentos se devoran más que se leen.