Causa y azar

Quizá algunos recordaréis el primer episodio de la teleserie americana Juzgado de Guardia, porque la vieseis entonces o repuesta hace poco. En él se nos presentaba a un juez de lo más extravagante en modo de actuar, de vestir y dictaminar. Hacia el final de la media hora, esa completa nulidad de juez nos explica cuál fue el proceso que se siguió para su elección: después de que se hubiese llamando a todos los candidatos de una larga lista, en orden de prioridad para ocupar el cargo, lo habían cogido a él porque era al único que habían encontrado en casa. La moraleja made in USA nos adoctrina sobre la importancia de estar, como dicen allí, en el momento oportuno y en el lugar oportuno. Porque, de acuerdo con el sueño americano, ese momento y ese lugar a todos se nos presentarán más tarde o más temprano.

En 1924 el poeta Pedro Salinas publicó un libro de bello título: Seguro azar. En él se encierra una aparente paradoja, pues aquello que es seguro no parece, a primera vista, que pueda ser fruto de la casualidad. Me parece un feliz hallazgo porque es de aplicación directísima a, por ejemplo, la Copa de Europa que el Barça ganó con Cruyff. El holandés decía no creer en la suerte, sino en el trabajo. El trabajo es lo que acaba convocando a su arrimo a la suerte, como una fogata convoca a las polillas. Así que el azar viene a ser una consecuencia más de los hechos inevitablemente trabados, como cerezas, en la cadena de las causas.

Intentaré explicarme más por extenso. Hace poco un alumno o alumna, equivocadamente, dijo que una parte de oración era una “subordinada casual”. Quería decir “causal”, es decir, de causa, pero dijo “casual”. Si dijéramos que hay una subordinada “casual” en “A Jordi le duele la pierna porque un pit-bull le ha mordido y le ha arrancado un trozo”, estaríamos diciendo que el mordisco y el dolor no tienen nada que ver. Vamos, que a dicho sujeto le dolió la pierna como le podían haber dolido las muelas o los juanetes. Pero que le pregunten al pobre Jordi el motivo del dolor.

¿Y cuál es la aplicación práctica, si es que la hay, de esta digresión? Bien. Uno de los títulos de un cuento de Borges, “El jardín de los senderos que se bifurcan”, sirve bien para ilustrar qué es vivir: una elección continua de uno u otro camino. Y escoger un camino significa para no coger otro. Por lo menos en ese momento. Ahora, los alumnos que están acabando cuarto, han de elegir entre Ciclos Formativos, PGS, Bachilleratos, o la inserción en el mundo del trabajo. Habrá quienes ahora se lamenten de no poder coger un ramal del camino. Y es que no se dieron cuenta de que el cruce se lo saltaron hace quizá un año o dos y que avanzan por una vereda que quizá ahora lamentan haber tomado. Todos nos vemos obligados a elegir continuamente, y pocas veces tenemos la seguridad completa de haber acertado en la elección. Creo que no hay mejor guía para la elección que el gusto y el instinto: hay que hacer lo que a uno le guste y le permita su trabajo anterior.

Tengo un conocido que cursaba Química en la facultad con muy poco provecho, porque aquello ni le iba ni le venía. Y, mientras iba por la calle, se cruzó con un antiguo compañero de colegio que hacía Filología. Al enterarse de que el día siguiente era el último para matricularse de Filología, carrera que no se había atrevido a hacer, por eso de que no tenía futuro, decidió que le bastaba con el presente y se matriculó. Acabó los estudios y hoy es muy feliz de haberse dedicado a la enseñanza. Si no se hubiera encontrado con aquel compañero, hoy no estaría intentando hacerse entender entre alumnos que bostezan. ¿Casualidad? Yo diría más bien aquel encuentro fue seguro azar.

[Escrit el 5.03.01]

Quant a gonzalezcastro

Andreu González Castro ha publicat quatre llibres de poesia en castellà (Retablo de Nueva York, Obra Nueva precedido de Currículum vítae i Maniobras diversivas) i un altre en català (Epigrames del Mas d'en Gall). També ha publicat el llibre de contes Safata d'entrada i ha coordinat en col·laboració amb Iván Sánchez Moreno La palabra justa. Homenaje a José Carol. Juntament amb Armando Luigi Castañeda ha escrit 100 motius per ser del Barça (i no ser del Madrid), publicat a Cossetània. Ja en solitari, és autor de 100 moments estel·lars del Barça (Cossetània, 2011). El seu debut novel·lístic ha sigut Bon cop de falç! (Columna, 2011), una obra escrita en col·laboració amb Ramon Gasch. El llibre va rebre el premi Nèstor Luján de Novel·la Històrica 2011. Publica de manera regular a la revista de cultura i pensament El Ciervo i al setmanari L'Informador de Martorell.
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