Este libro corresponde a la colección Letra Grande, Serie Maior, de la editorial y es muy legible gracias al cuerpo de los caracteres y a las 30 líneas por página. Los cuentos que recoge provienen de traducciones previas y a cargo de diferentes autores, con lo que la dispersión de acentos del español es notable: hay “meseros”, tratamientos de ustedes e incluso algún arcaico pronombre enclítico (“detúvose”).
Pese a proceder de un país en guerra permanente, en el cual el anatema de practicar literatura escapista es una amenaza constante, la variedad temática de los cuentos es notable. El de S. Y. Agnon es una historia de dos recién divorciados que siguen queriéndose. El de Benjamín Tammuz, un ejemplo de cómo interfieren las razones de estado judías en la convivencia con los palestinos. Amalia Kahana-Carmon habla del hastío ante la guerra y Yehudit Hendel traza la historia angustiosa y patética del último día de una enferma de cáncer. Abraham B. Yehosua escribe una obra maestra sobre el ansia de desastre, que es fuerza vivificadora. Ruth Almog escribe sobre historias familiares turbias, con el colaboracionismo y la conversión al cristianismo como telón de fondo. Amos Oz desnuda el odio fanático de su apariencia de virtud, Savyon Liebrecht escribe un cuento con dos planos temporales (presente de cuidadoras de niños en parque, pasado en un prostíbulo de judías para soldados alemanes) y, por último, Etgar Keret escribe sobre la visión infantil de una hucha de cerdito.