En la tarea de evaluar la modernidad, Weber y Habermas encarnan dos modelos enfrentados, aun cuando el segundo parte de los análisis del primero. Para Weber, un liberal clásico, la racionalidad instrumental ha triunfado en todos los órdenes de la vida, lo que genera un desencanto vital, pues se pierden la libertad de acción y el sentido de las acciones. El hombre queda, así, encerrado en una “jaula de hierro”. Habermas, un socialdemócrata, habla de un “proyecto inacabado de modernidad” que idealmente pretende el igual desarrollo de tres componentes: el objetivo para el conocimiento de los fenómenos exteriores, el intersubjetivo en el derecho y en la ética y el subjetivo para plantear proyectos personales. Habermas defiende, frente a Weber, la búsqueda de sentido en una ética laica e inmanente y de la libertad en la expresión artística.
Ambos autores comparten su análisis de que la autonomía del hombre moderno está amenazadas por la racionalidad instrumental, la rutina laboral y el peso de la burocracia, pero allí donde Weber ve factores determinantes, Habermas ve fuertes condicionantes.
El libro cierra las consideraciones sobre el capitalismo y el estado burocrático con una sugerente galería de personajes actuales evaluados a la luz del prisma weberiano y habermasiano. Mucho en pocas páginas.